miércoles, 21 de marzo de 2012

The Merrion Square Corner


Estatua de Oscar Wilde en Merrion Square,
frente a la casa donde vivió

Jordi me ha confirmado que Fernando murió de un accidente de coche. Tenía la esperanza de que no hubiera sido así. ¿Qué será de sus cuadros  hiperbóreos? ¿No se decía de los habitantes de Hiperbórea que eran gigantes inmortales? Nada permanece, pero los fondos de sus cuadros solían ser de un azul purísimo, celestial, sobre el que modelaba cuerpos astrales, en blanco zurbarán, esbeltos, larguiruchos, semitransparentes.  Fernando, pintor, teniente de artillería, escritor, locutor de Radio para horas brujas… ¿Se había expuesto demasiado al sol nórdico?, ¿o un lucero dorio le desorientó en los bosques del Purandán, en una noche de luna nueva? Vivió intensamente hasta dar con sus huesos en el arroyo. Une envie de retour à la boue. He conocido eso en otros tipos como él, diré mejor en todos los tipos como él. Incluido Oscar Wilde. Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde, nacido en Dublín en 1854, cuando Irlanda estaba integrada en el Reino Unido. Murió roto y exiliado en 1900.

Cuando me despedí de Fernando me regaló la Epistola: In Carcere et Vinculis (“De Profundis”) del autor dublinés, con una cita de otro hiperbóreo, Federico Nietzsche: “Para subir a lo más alto, hay que bajar a lo más profundo".  La obra de Wilde ya me había marcado profundamente. Sus cuentos irónicos (“El fantasma de Canterville”), trágicos y poéticos (“El natalicio de la infanta”), su teatro, su gran novela, El retrato de Dorian Gray, su ingenio para la paradoja, su maestría para el epigrama, y su clarividente ensayo sobre el socialismo y su porvenir… The soul of man under socialism, que se publica como libro en 1895. Por esos años, el irlandés se ha convertido en el escritor de mayor éxito en Londres. José Martí le describe como joven “de honrada nobleza y mesurado en el alarde de su extravagancia”...  Uno podía escandalizar siendo mesurado e ingenioso, aunque extravagante, en la hipócrita sociedad victoriana. ¡Debía ser una gozada provocar los grititos histéricos de aquellas damas reprimidas con ocurrencias ligeramente obscenas, atrayentemente ambiguas, deliciosamente verdes!

Wilde comparte su esteticismo con Nietzsche, pero -a mi juicio- su pensamiento trasciende y mejora el del alemán, porque conoce cuáles son sus límites, los límites trágicos de Dionisios, aunque se queja del cientifismo y de la ética puritana y miope de su época, sabe de la superioridad del bien frente a la belleza, y del fracaso trágico e inevitable de toda metafísica que conceda la supremacía a la apariencia, al arte por el arte. De Profundis es el contrapunto justo al hedonismo de su obra primera.

- Por supuesto, Fernando, la gente corriente es aburrida, y el estudio de las formas marginales o marginadas –como decías en tu dedicatoria de 1981- puede resultar mucho más interesante que el de las integradas y conformistas.

En la librería del Trinity College encontré una curiosa colección de boutades, paradojas, ocurrencias del amigo de Bosie –lord Alfred Douglas-: Oscard Wilde. The Worlds Favorite 100 Quotes. With Photographs and Landmarks. Las ilustraciones no son nada del otro mundo, y resultan reiterativas. Pero el libro resultaba asequible, y tenía una característica sorprendente: ¡había sido dedicado de su puño y letra por el editor –el selector de citas de Wilde- con sus mejores deseos! Patrick Walsh nació y vive en Dublín, estudió en la Gaiety School of Acting y ha interpretado el papel de Jack en ‘The Importance of Being Earnest’.

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