sábado, 3 de marzo de 2012

Irlanda. Clara luz en la oscuridad.

DUBLÍN/1


Irlanda es como un plato, se eleva por sus costas en poderosos acantilados, y como el vientre perdido de Gran Bretaña, la isla mayor que quisiera abrazarla, pero nunca la alcanza.


Acantilados de Howth, al este de Dublín

Ha'penny Bridge
La belleza puede ser gris y melancólica, como el viejo abrigo militar de una guerra pretérita, remota, sobre un cuerpo fresco, como la grácil figura de una joven irlandesa que se entretiene dibujando violetas en el avión mientras vuela a su casa por primavera; su cabellera, un fuego de caoba engastada en cobre. Irlanda es un país joven que guarda en sitios estratégicos la memoria de la penuria y la emigración que produjo  la hambruna. Hizo estragos en la población más humilde a mediados del siglo XIX, provocando un éxodo masivo a países angloparlantes. Hay quien habla de más de setenta millones de personas, las que en todo el mundo, en América o Australia, descienden de aquellos exiliados económicos. En el country norteamericano y en el folklore de otras muchas partes es muy perceptible todavía la huella irlandesa. Igual que en los apellidos de muchos policías  norteamericanos.

Famine Memorial
Famine ship: Jeanie Johnston
La isla tiene hoy menos habitantes que la comunidad de Madrid, aunque el gran Dublín cuente con más de un millón y medio de personas. A finales del siglo pasado (el XX), Irlanda tuvo un crecimiento económico formidable, que favoreció la inmigración de polacos, lituanos, checos, africanos y asiáticos. La crisis financiera provocó la nacionalización de algún gran banco, pero parece bien resuelta después del rescate, aunque la tasa de paro sigue alta. En Dublín, como en Madrid, hay mendigos de la droga más que del hambre. La ciudad no ha crecido de manera monstruosa y el llamado “nivel de vida” es alto (los precios también), aunque no sus edificios. Muchos de los más antiguos se han restaurado.

Al parecer no fueron los escoceses los que colonizaron estas tierras, sino los irlandeses los que colonizaron Escocia. "Scotus" es término latino que significa “irlandés” y  hace referencia a los colonizadores gaélicos de Irlanda, país que los romanos inicialmente llamaron "Scotia". Los irlandeses que colonizaron la actual Escocia eran conocidos como "Scoti".  Los romanos de la fase del bajo imperio utilizaban el nombre "Caledonia" para referirse a la actual Escocia. Eso es por lo menos lo que recoge la Wikipedia en su artículo sobre Irlanda. También el cristianismo llegó a los pictos (escoceses) desde Irlanda. En 563, San Columba, monje exiliado de Hibernia (hoy Irlanda), fundó un monasterio en Iona (al sur de las Hébridas) y lo convirtió en uno de los centros religiosos y culturales más importantes de la Edad Media. Desde allí, inició la expansión del cristianismo en Escocia.

Monograma de Cristo del Libro de Kells
Es muy probable que el famosísimo Libro de Kells, motivo principal de la exposición de la Biblioteca del Trinity College, y uno de los manuscritos medievales más hermosos, fuese compuesto en el monasterio de la isla de Iona. Bien es verdad que la cultura monástica viajó a Irlanda con San Patricio en el siglo V desde la Britania romana. En el libro de Kells (principios del siglo IX) se funden armoniosamente el estilo bizantino con los finas y delicadas lacerías y nudos celtas. Contiene los cuatro evangelios en una versión latina basada en la Vulgata, pero con retazos de una traducción latina más antigua (Vetus Latina). Los vikingos invadieron las islas Hébridas en el 806 y mataron a 68 monjes de Iona. Tras el saqueo, los monjes que sobrevivieron llevaron su extraordinario libro hasta Kells, donde construyeron un nuevo monasterio. Luego fue robado de la iglesia de Kells y más tarde recuperado sin la valiosa encuadernación. 
Los eruditos creen que es obra de tres miniaturistas. Para su pergamino se necesitaron 150 becerros. El colorante azul supone un lujo especial ya que procede de lapislázuli, piedra tan apreciada como el oro en la Edad Media y que se acarreaba desde Afganistán. Ninguna obra  supera la elegancia caligráfica (mayúscula irlandesa) y la mágica belleza de las ilustraciones de sus 680 páginas, con su animado mundo de plantas y figuras simbólicas. Sus adornos, ornamentos y orlas derrochan fantasía.

La imagen que reproducimos (supra) procede de la edición Taschen (Obras maestras de la iluminación, Köln, 2005, pg. 85). Se trata de la página “ji-ro” del principio del Evangelio de San Mateo, con el monograma de Cristo (letras griegas ji y ro). Está considerada como el punto culminante de todo el estilo celta tardío. La primera letra ocupa toda la altura de la página, en la que, en medio de una variedad deslumbrante de adornos, aparecen alusiones simbólicas al cuerpo eucarístico de Cristo e imágenes de animales de un naturalismo minucioso. La nutria, los gatos, los ratones y la mariposa se alimentan de pescado, hostia y crisálida de mariposa, tal vez significando la unidad cosmológica de agua, tierra y aire. Los extremos de las letras se desbordan en espirales y trompetas.
Campanile del Trinity College

La biblioteca del Trinity College de Dublín atesora muchas más obras. En realidad es una de los mayores laboratorios bibliográficos para la investigación. Desde 1801 recibe un ejemplar de cualquier obra publicada en Gran Bretaña o Irlanda, con más de tres millones de volúmenes repartidos en ocho edificios. The Long Room impresiona con los libros más antiguos (200.000). Aquí se exhibe el arpa más antigua que se conserva (s. XV), hecha de roble y sauce, tiene cuerdas de bronce y se estampa en las monedas irlandesas.  Entre los magníficos bustos que decoran este "templo de la Ilustración" no faltan los de Sócrates, Platón y Leibniz (santos de mi devoción) y, uno de los mejores, el del irlandés Jonathan Swift, el internacional autor satírico de los Viajes de Gulliver.

El precioso folletito que obtenemos por el pago de la entrada a la Biblioteca (sin descuento para profesores) nos regala un curioso poema de un monje irlandés del siglo IX. Reproduzco la primera y la última de las cuartetas:
 Solemos yo y Pángur Bán, mi gato,
en lo mismo los dos pasar el rato:
cazar ratones es su diversión,
cazar más bien palabras mi pasión
…………………………………………..
Días tras día, a Pángur su ejercicio
Lo ha hecho ya perfecto en el oficio;
Yo noche y día alcanzo más verdad,
Trocando en clara luz la oscuridad.

Nota bene
Las impresionantes estatuas del Famine Memorial fueron diseñadas por el escultor irlandés Rowan Gillespie y recuerdan junto al río Liffey la "Gran Hambruna" (1845-1849), causada por las plagas que ocasionaron la pérdida de las cosechas de patatas.

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