lunes, 9 de noviembre de 2009

Mata Begid



Mágina, sierra de frontera. Límite sureste del reino de Jaén con el de Granada.

Me gusta alimentarme de los frutos de frontera, a fin de cuentas -como dice Trías- el humano es un animal limítrofe: se alimenta de los frutos de esa frontera entre naturaleza y cultura, dividido entre sus instintos y sus costumbres históricas.

Las ruinas de Mata-Begid están en el término municipal de Cambil. En el siglo X Matabegid era un castillo musulmán... Tras la toma de Baeza y de los castillos de Garcíez y Jódar, entre los años 1226-1229, el Islam pierde las llaves de acceso a la fértil vega del Guadalquivir. Desde entonces, hasta la toma de Granada en 1492, Mágina es tierra fronteriza entre los cristianos y el reino nazarí de Granada. Cambil será el último enclave musulmán en Mágina, y sólo resultará ocupado por los castellanos siete años antes de la toma de Granada.



Jódar, al norte de Mágina, conquistada por Sancho Martínez, será el centro político y militar durante la baja Edad Media, y la base para la conquista de Úbeda en 1234. Cabra será reconquistada en 1245, haciéndose enclave de jurisdicción realenga y cediéndose al concejo de Úbeda en 1254. Torres será donada a la orden de Calatrava en 1285. Bedmar y Albanchez fueron entregadas a la Orden de Santiago en 1309. Hasta abril de 1438 no tomará Huelma don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, cantor de estas tierras y perseguidor de sus "serranillas" (cfr. "La moça de Bedmar").

Bélmez fue objeto de disputa entre cristianos y musulmanes durante decenios, cayendo definitivamente en manos castellanas en 1448, conquistada con ayuda de los Ballesteros de Santiago.

Durante toda la Baja Edad Media, Mágina es una comarca militarmente decisiva gobernada por las encomiendas militares, dedicada a la ganadería, con una "economía de guerra". Pero con la toma de Cambil, en 1485, se acabó el protagonismo histórico y ecomómico de estos montes. Las infraestructuras agrícolas creadas por los moriscos se erosionarán sin remedio, muchos de sus habitantes emigrarán buscando mejor suerte para sí o para sus hijos, y sus villas, dehesas y cortijos se sumirán en un letargo de siglos, que sin embargo ha tenido el efecto positivo de preservar su belleza y biodiversidad natural y algunos endemismos botánicos únicos, descubiertos o estudiados por Cuatrecases y otros.

A fin de cuentas...
"Nuestros vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir
allí van los señoríos
derechos a se acabar y consumir"
(Jorge Manrique)


Las ruinas de Mata Begid son muy apropiadas para ilustrar la condición efímera de placeres y humanos dominios...

Mata Begid llegó a fuerte y señorío. Fue un "cortijo" en el sentido etimológico de la palabra, tanto si procede del latín vulgar curticulum, cortecilla, como si su sentido original tiene que ver con cohors, cohorticulus, recinto, corral; o con hortus, huerto, un enclave latifundista, heredero de la villa romana.


Su posicición es privilegiada, al sur de las cimas de Mágina (2167 mts.) y del Almadén, inconfundible por su desolación coronada de antenas de repetición.


Los mejores ejemplares de quejigos de estas sierras están en el monte de Mata Begid. Fue una "dehesa", palabra que tal vez proceda en la Edad Media del término "defensa", por el aclareo del bosque para evitar emboscadas. Fue un monte adehesado o aclarado para propiciar la fructificación bellotera de sus encinas y su aprovechamiento tanto agrícola como ganadero, hoy es el último refugio de muchas especies, y gracias a la constitución del Parque Natural (1989), un santuario de la biodiversidad.



Mata Begid fue concedida como propio a la ciudad de Jaén por los Reyes Católicos en 1494. Don Beltrán de la Cueva pugnó por la jurisdicción de este altivo territorio con su medio millón de encinas, sus miles de quejigos, sus arces autóctonos, sus sabinas, sus barrancos, pedrizas y monte bravío, su caza menor y mayor... Pero lo más suculento era el aprovechamiento porcino de la bellota de sus impresionantes chaparros, el carbón de sus desmontes, los pastos para las ovejas...

El Concejo de Jaén nombraba todos los años entre sus caballeros un corregidor de Mata Begid como alcaide y dos guardas, bien pagados pero a los que no se les permitía criar cerdos propios.

En la primera mitad del siglo XVII, un tal Francisco Biedma, teniente de corregidor, sentencia causas sobre daños, talas y cortas clandestinas. La pugna entre el provecho de los pobres lugareños y los intereses capitalinos son constantes. El deterioro del antiguo señorío era ya importante en 1672, ya no se entresacaban los árboles para que pudieran dar fruto ni se limpiaba el monte. En Jaén, se pujaba la mitad que a principio de siglo por el arrendamiento de la dehesa. Pero el lugar ganaba en espesura y riqueza silvestre, como magnífico pulmón de Mágina.


Al llegar a los 1890 metros, la vegetación arbórea se hinca de rodillas en forma de sabinas y enebros rastreros.


El romanticismo sintió nostalgia por la Edad Media, nostalgia de la naturaleza agreste, salvaje, en que la mirada del gerifalte, del caballero guerrero, se imponía altiva. Allí el tiempo se detuvo, libre de la mirada de constructores, del "cariño" de los políticos...


En el número 11 de la revista Sumuntán: anuario de estudios sobre Mágina, 1999, se puede encontrar un artículo de Rafael A. Casuzo Quesada: "El romanticismo del conjunto arquitectónico de Mata-Begid (Cambil)".

Manuel Medina Casado y Juan A. López Cordero escribieron también en el número 6 de la citada revista: "El monte de Mata-Begid en el s. XIX". En la red, en Claustro Poético Virtual, se puede leer una bella entrada sobre el enclave. Y me han sido de gran utilidad las páginas elaboradas por Paco Serrano sobre Mágina, su historia y su flora.

2 comentarios:

Ana A dijo...

a mí me encanta Mata Behid, me sorprendió la primera vez que hice esa ruta, el camino no estaba tan abierto como ahora, y me llamó la atención lo denso del bosque, incluso hay un tronco hueco a la vera del camino que recuerda ¿un ataúd? ¿o un buen refugio en caso de lluvia? Hay agua abundante, no me sé el nombre de la primera fuente puesta a propósito para echar el bocata. La de más arriba "El Cortijillo", donde siempre suelen estar las ovejas y a veces los pastores debajo de unas encinas enormes, a los pies del Pico. El remate es llegar al pico por esta ruta.

José Biedma dijo...

¡Ojo con las ovejas, Ana! En una ocasión se nos ocurrió entrar a un establo vacío, pero nos trajimos sus pulgas, y ¡no veas lo difícil que es acabar luego con ellas!