martes, 7 de abril de 2009

Chiclana de Segura



Chiclana de Segura desde Bacayo




Pocos saben que Chiclana de Segura (Jaén) también tiene sus casas colgantes, o colgadas de la roca, como Cuenca. Sus disco pub en la roca viva...





La más pequeña población de la comarca del Condado de Jaén, pues no llega a las 1.200 almas es tal vez la más pintoresca.


El Condado de Jaén limita al norte con la provincia de Ciudad Real, al sur con la comarca de la Loma de Úbeda, y al este con el Parque Natural de Cazorla. De Oeste a Este, los municipios que componen la comarca de las tierras rojas, que señorearon los Manrique, el padre y el grandísimo poeta, son: Vilches, Arquillos, Navas de San Juan, Santisteban del Puerto, Castellar, Montizón, y Chiclana de Segura. Jorge Manrique fue comendador de Chiclana, o sea, juez y alcalde. Y por aquí pasó Santa Teresa...

En este vasto espacio, rico en caza menor y mayor, forestal y olivarero, conviven unas 24.000 personas.


Santisteban del Puerto, patria chica del gran matemático, mitólogo y moralista, Juan Pérez de Moya, tuvo pretensión de capital de la comarca. Hoy el pueblo con más habitantes es Navas de San Juan. El municipio de Chiclana apenas sobrepasa una densidad de 5 habitantes por kilómetro cuadrado... Ni aglomeraciones, ni agobios, ni prisas... buen aire en estos páramos, en estos bosques, en estos olivares, en estas sonoras soledades, en que plantas, animales y humanos conviven y palpitan desde hace miles de años...


Por eso es noticia que en 2009, en Chiclana se cayera una piedra grande, que no mató ni hirió a nadie.


Y hacia allí nos dirigimos, para ver el "punto cero", como me dijo luego una colega chiclanera, Lurdes Cobo Navajas, en tarde de primavera deliciosa, cuando ya el sol se despedía hasta el alba de esta parte del mundo.






El carro de las chucherías de Chiclana, un sábado por la tarde...


Según Santiago López, en su Nueva Guía de caminos para ir desde Madrid... (XIX), citado por Aurelio Valladares (La provincia de Jaén en los libros de viajes, 2002, Universidad de Jaén, pg. 76), por Chiclana pasaba un viejo camino de herradura que llevaba al viajero desde Madrid a Baza y Almería.
En su Guía natural de Andalucía, Aquilino Duque dedica un apartado del capítulo 5 a la Loma de Chiclana.
Cuando uno pasa el túnel y remonta hacia el castillo, el panorama que se ofrece es impresionante: una inmensidad de olivares y colinas que se pierden en el infinito mar del campo, campo, campo, punteado de luz, de sombras, y de cortijos blancos. Se comprende la descripción que Juan Eslava Galán ofrece de este pueblo: "el alto balcón desde el que se atalayan la Sierra de Segura y el Condado de Santisteban. Además de las cuatro provincias" (supongo que se refiere a las orientales de Andalucía).
Por su valor estratégico, no extraña que los franceses arrasaran Chiclana, y también los carlistas. Sobreviven sin embargo un palacio de la Encomienda (supongo que de la de Castilla) y una casa renacentista llamada de la Inquisición.

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